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Para aquellos que aun no tienen claro el tema del "Lucro en la educacion"

El día jueves 4 de Agosto en radio Biobio escuche esta entrevista del periodista Julio César Rodríguez al economista Marcel Claude, no tenia todos los antecedentes para entender el tema del lucro y gracias a esta entrevista pude entender y formarme una opinión al respecto.


El economista Marcel Claude, en entrevista con el programa Podría Ser Peor de Radio Bío-Bío Santiago, señaló que en los últimos años la deuda de los estudiantes subió 28 veces, de 8 mil millones a más de 200 mil millones.
Claude señaló que al estar la educación centrada en el lucro, se cobra lo más que se puede y el costo es más bajo, lo que quiere decir que la calidad es menor.
Además indicó que los estudiantes quedan endeudados y reciben sueldos inferiores a su deuda.
“El sistema de cobertura universitario no es más que un gran nicho de negocio para la empresa Universidad y para la Banca”.
A continuación puedes escuchar la entrevista completa del periodista Julio César Rodríguez al economista Marcel Claude:

Les dejo el enlace para que puedan escuchar la entrevista y formarse su propia opinión: http://rbb.cl/157o

Como deben enfrentar los padres hoy la pregunta ¿cómo nací yo?


- Muy bien hijo, algún día debíamos hablar de esto, así que te voy a explicar lo que debes saber:
Un día, papá y mamá se conectaron al Facebook y se hicieron amigos.
Papá le mando a mamá un e-mail para vernos en un cybercafé.
Descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos muy bien.
Cuando no estábamos frente al laptopchateábamos por elBlackBerry.
 Y así nos fuimos enamorando hasta que cierto día decidimos compartir nuestros archivos.
Nos metimos disimuladamente en el baño, y papá introdujo su Penndrive en el puerto USB de mamá.
Cuando empezaron a descargarse los archivos, nos dimos cuenta que nos habíamos olvidado del software de seguridad y que no teníamos Firewall.
Ya era muy tarde para cancelar la descarga e imposible borrar los archivos. Así es que a los nueve meses...
 ...Apareció el VIRUS!!!

Reunion de Apoderados, un reflejo de nuestra familia y sociedad escolar

La ultima reunión de mi hija de octavo fue realmente educativa como reflejo de la sociedad que estamos construyendo y del ejemplo que le damos a nuestros hijos. Ellos observan esta dicotomía y se rebelan y nosotros como apoderados tomamos la actitud más sencilla, culpar al colegio y a los profesores.

Por segunda reunión consecutiva, se trata el tema del bullying y la falta de comunicación con esta "nueva juventud inmanejable" a la que nada le importa ni en el aspecto educativo ni en el aspecto valórico observando entre los alumnos niveles de agresión que son poco comprensibles por el nivel de violencia física y verbal que implican.

Esto lo explica la profesora Jefe en el contexto de buscar una salida común (colegio-alumnos-apoderados) dentro de la comunidad que conformamos y apela a nuestra condición de padres que tenemos también la obligación de formar para que asumamos un rol mas presente en esta delicada etapa de pre adolescencia.

Lo que desde un punto de vista netamente académico se podría pensar era un buen tema a desarrollar dentro de una reunión de apoderados interesados en sus hijos, derivo de pronto en descalificaciones al accionar del colegio, a la competencia de la Profesora jefe, a "esos alumnos que ya sabemos" y que por supuesto no debieran seguir en el colegio, a descalificaciones entre apoderados subiendo el tono y cada cual queriéndose hacer escuchar a gritos y asumiendo vocerías a nombre de todos los alumnos y apoderados y referencias a situaciones ya "históricas" en el curso por lo tanto sólo "son opinables" por algunos apoderados (los más antiguos).

Esta situación me lleva a pensar que si como apoderados sólo convivimos en esta instancia de reuniones un par de veces al año y sólo unas pocas horas, sin lugar a dudas si estas fueran un poco mas largas y frecuentes, estaríamos viviendo las mismas situaciones que viven nuestros hijos porque realmente nos falto muy poco para igualar las conductas que ellos tienen y que nos irritan tanto cuando las refiere la profesora jefe, no porque hablen de nuestros hijos (que son reflejos de lo que le hemos inculcado)sino, porque sentimos que esa crítica es hacia nosotros.

Debemos reconocernos en nuestros hijos. La diferencia que observamos en ellos es que aún conservan la fuerza para tratar de modificar lo que les aparece como anticuado, ilógico o que debiera ser sujeto de cambio, pero los estilos para argumentar sus puntos son reflejo del estilo de sus respectivos hogares y eso, debemos asumirlo.

Al conocer en este ámbito a los apoderados, entiendo la actitud y comportamiento de algunos hijos, ahí se entiende el rencor hacia el otro, los niños utilizan el mismo lenguaje de los padres que en el hogar se desahogan de sus propias frustraciones y rencores y por eso nos duelen tanto cuando las resaltan en nuestros hijos. No podemos sentarnos y tomar palco para tratar el tema del bullying como si fuera un virus que nuestro hijo "se pescó" en el colegio.

No sólo ha cambiado  la juventud. Aquellos que como en mi caso tenemos hijos ya mayores, debemos recordar como éramos como apoderados y más aún, cómo eran nuestros padres como apoderados.


Todo lo que recibíamos del profesor y el colegio como información era motivo de sorpresa y encantamiento, todos aprendíamos del profesor que entregaba el conocimiento y nos maravillaba su sapiencia.

Hoy el conocimiento ha "pasado de moda", cualquiera tiene acceso a Internet y a un conocimiento acabado de todos los temas lo que nos permite debatir, restarle importancia al conocimiento de otro pues también lo puedo adquirir sin su compromiso y competencia.

Nosotros "ya lo sabemos todo" y a partir de ahí nuestro juicio y punto de vista es más valioso que el de cualquier otro.


Tenemos que desarrollar otras herramientas y competencias para nuestros hijos que les permitan ser exitosos a futuro, pero y nosotros como apoderados ¿que vamos a hacer?, ¿cuàl será nuestro rol?


Debemos entregarles maneras moverse con competencia en el mundo que enfrentan y que esto no es amenazante, es como es, incierto y cambiante y ellos tienen que desarrollar certezas en sus valores y creencias que les permitan tomar las mejores decisiones en ese contexto que es muy distinto al mundo que nos tocó vivir.

Julio Vogel




Los seis trucos que usan los adolescentes para pedir permiso

A los 13 años, un adolescente no tiene muchas claridades, pero ya ha aprendido una serie de artimañas del mundo que lo rodea. Y si eso ya suena a problemas, lo que viene es peor: ese mismo adolescente, como todos los demás de su edad, está en plenas capacidades para partir poniendo en práctica cada una de las estrategias de manipulación que le sirven para conseguir lo único que importa a esas alturas: libertad.

"El desafío de la paternidad en esta etapa es hacer frente al aumento de conflictos y de las mentiras", explica el sicólogo estadounidense Carl Pickhardt, especialista en terapia familiar y autor de más de 10 libros sobre crianza. En la mitad de la adolescencia, dice el especialista, los jóvenes quieren experimentar en compañía de amigos y esa es precisamente su lucha diaria.

Aunque no todo es tan oscuro a esta edad. De acuerdo con el autor, si en la temprana adolescencia 9 a 13 años) las prohibiciones de los padres suelen alentar al niño a desobedecer, y en la adolescencia tardía (15 a 18) las prohibiciones suelen no tomarse en cuenta por el bien de la independencia, en esta etapa, entre los 13 y los 15, muchas veces "los límites que imponen los padres pueden ser de una ayuda inestimable: a menudo, los jóvenes están tan abrumados por las posibilidades de libertad, que un 'no' resuelve una situación que que les estaba costando enfrentar".

Para cumplir el mandato que impone su edad, los jóvenes entre 13 y 15 años recurren a esas artimañas aprendidas. Especialmente a seis, que Pickhardt califica como "extorsiones" y para las que describe las posibles estrategias que deberían usar los padres.

1. Esperar hasta último minuto: Esta es la táctica del "tengo que decir altiro si sí o si no", "es que me están esperando para saber si voy". Pickhardt la llama "extorsión de tiempo" y, según sus recomendaciones, la mejor manera de enfrentarla es siendo muy claro: "Si me estás diciendo que tengo que contestar ahora o no sirve, la respuesta es no. Cuando quieras pedir permiso, tienes que darnos el tiempo necesario para pensar y discutir la situación contigo".

2. La presión del grupo: Una estrategia recurrente y muy efectiva en términos de manipulación adolescente, es la de pedir permiso en frente de todo el grupo de amigos a los que "supuestamente" sus respectivos padres ya les han dado permiso. La idea acá es crear una situación socialmente torpe si se demora la respuesta de los "únicos" padres a los que resta convencer. "Dime que sí", pide el adolescente con todo el apoyo silencioso del grupo. Para salir de la presión social, el sicólogo dice que lo mejor es transparentar la situación: "Vamos a otra pieza a conversar este asunto. Tus amigos te pueden esperar aquí".

3. Las pataletas: Esta es una de las más básicas, porque recurre a las rabietas infantiles. La idea es salirse con la suya a toda costa, por lo que conseguir el permiso para salir pasa a ser una cosa de vida o muerte, o más, de no conseguirlo -anuncian- tendrán un trauma de por vida. "Nunca más me van a invitar a salir, siempre me haces lo mismo", "soy la única que no va", "te voy a odiar para siempre". Ante esto, es decir, ante una pataleta, lo mejor es una respuesta eficaz que no considere réplica: "Estás actuando de manera irracional, cuando quieras discutir razonablemente la situación, aquí estaremos, pero así no".

4. Ofertas mil: Cuando las cosas no están resultando y entrar en conflicto no es un camino posible, los adolescentes echan mano de las promesas, esas que nunca van a cumplir y que, la mayoría de las veces, exceden su propia realidad como, por ejemplo, las del tipo "si me dejas ir hoy, te prometo que me quedo en la casa toda la próxima semana". Para esta estrategia, una buena reacción, dice Pickhardt, es establecer los tiempos de acción: "Nuestra decisión está basada en lo que pides hoy, no en lo que sucederá más adelante ni en lo que puedas ofrecer a cambio".

5. Sobreinformación: Esta es quizás la artimaña más difícil de identificar, justamente, porque está hecha para dejar contentos a los padres con nada. Es la táctica de la sobreinformación, es decir, el adolescente entrega tantos datos poco relevantes, que procesarlos es una tarea lenta e impide darse cuenta de los detalles que faltan. Lo central acá es provocar la pérdida de interés y concentración por parte de los padres que, a su vez, se sentirán de lo más informados. Aquí, la única recomendación es estar atento y concentrado.

6. Sobrecarga de oposición: Una de las más difíciles de enfrentar. El adolescente llega a ser tan conflictivo cada vez que pide permiso, que los padres evitan poner los límites para evitar un encuentro irritable. Y en general, los adultos prefieren encontrar "un buen momento" para plantear su posición. "No hay mejores tiempos para plantear cuestiones difíciles", dice el sicólogo. "Es mejor aceptar eso desde el principio" y enfrentar las situaciones en la medida que se vayan dando, aconseja Pickhardt.

Bullying: ¿Qué hacer cuando su hijo es el "matón de la clase"?

La mayoría de los padres se resiste a creerlo. "Es cosa de niños", dicen tratando de justificar a sus hijos. Ahí radica, según los especialistas, buena parte del problema. Porque para que el matonaje salga de las aulas, no basta que actúen las víctimas y el colegio.


"Este niño está sufriendo porque su hijo y otros lo están molestando", les dijo la orientadora. Hacia ya varios meses que la conducta de Juan (11 años) preocupaba a los profesores de sexto básico, en un colegio de Ñuñoa. Por alguna razón se había ensañado con un compañero de curso. Le arrojaba pelotazos directo al cuerpo cuando el niño menos lo esperaba, lo insultaba hasta dejarlo llorando, lo llamaba "cuico-flaite", lo amenazaba para que no lo delatara. Pero la cara de incredulidad y disgusto de los padres de Juan iba creciendo a medida que avanzaba el relato de la profesora. Hasta que la interrumpieron con su respuesta: "Quizás qué problema tenga ese niño en su casa, porque nuestro hijo no es así". Eso fue todo. Se levantaron y se retiraron de la reunión.

Con el tiempo, la conducta del menor mejoró, gracias a una intervención directa de profesionales del colegio. Porque los padres de Juan se negaron a volver a tocar el tema y los profesores ni siquiera supieron si ellos habían hablado con el niño. "En los casos de bullying, los padres de los victimarios suelen ponerse a la defensiva. Son muy pocos los que reaccionan adecuadamente", comenta la orientadora del colegio.

Un estudio que realiza el Ministerio de Educación muestra que el 30% de los alumnos de quinto básico es víctima de bullying y que, entre séptimo y octavo básicos, estas situaciones alcanzan las cifras máximas. Las mismas autoridades dieron a conocer esta semana el número de denuncias que recibe su línea 600: los casos de agresiones aumentaron 77% entre 2008 y 2009. El fenómeno ya está instalado en las aulas y cada cierto tiempo, vuelve a acaparar la atención pública con casos de violencia inusitada, como el ocurrido hace poco más de una semana en un establecimiento de La Florida, donde un pequeño de siete años fue empujado por otros niños hacia un ventanal. Resultó con heridas de gravedad en ambos brazos.

Los especialistas concuerdan en que los colegios deben adoptar una actitud más enérgica y decidida frente al tema, estar vigilantes y contar con programas de prevención. Pero también tienen claro que la forma en que actúan los padres de los agresores es fundamental. "La negación en la que acostumbran caer es un factor relevante para que el bullying siga creciendo. Este ciclo continuará mientras no lo acepten. Tendremos cientos de víctimas más y creo que podemos culpar, con justicia, a los padres de los agresores por no colaborar en frenar esto", dice a La Tercera Michele Elliott, sicóloga inglesa y autora del libro Intimidación, uno de los textos más completos sobre el tema.

COSA DE NIÑOS
Un recorrido por varios colegios de diferentes sectores de Santiago deja en evidencia la situación: en la mayoría reconocieron haber experimentado casos de bullying en el último tiempo, pero también relataron cómo los padres de los agresores se resisten a creerlo y surgen las justificaciones que sólo dificultan solucionar el problema. Frases como "son cosas de niños", "sí, ya sé que es un poco agresivo, pero un poco", "mi hijo me asegura que no fue tan así" o "¡no es para tanto!", abundan en la boca de estos papás. Después de algunas reuniones, algunos terminan por aceptarlo, otros se mantienen incrédulos.

Fue el caso de los padres de Andrés. Eran citados cada dos o tres meses por la dirección del colegio, un establecimiento particular en Las Condes. El niño había comenzado con patadas e insultos hacia otros menores en séptimo básico. Durante la primera reunión, reconocieron que su hijo era "algo agresivo" y se comprometieron a hablar con él, pero insistieron en que sólo eran "cosas de preadolescentes, que pronto pasarían". No fue así. Andrés continuó con sus malos tratos hacia algunos de sus compañeros, con sus amenazas de "te espero a la salida", mientras su hoja de vida se llenaba con anotaciones negativas. Según recuerda el orientador del colegio, después de un tiempo la madre aceptó la situación, pero el padre se resistía, lo que hacía que el niño se sintiera respaldado en su comportamiento.

El episodio más grave se registró a finales de octavo básico. Un día, Andrés engañó a una de sus víctimas habituales para que fuera solo al estacionamiento del colegio. Ahí, se lanzó sobre él con golpes de patadas y puños. Sus padres fueron citados nuevamente, pero esta vez era para comunicarles que el muchacho sería expulsado. Recién en ese momento, el padre de Andrés reconoció -aunque a regañadientes- que el niño tenía problemas.

¿QUÉ HE HECHO MAL?
Aceptar que un hijo puede ser el responsable del sufrimiento de otro niño no es fácil para ningún padre. "El dolor tiende a evitarse siempre", dicen los especialistas, y estos casos no son la excepción.

Lo primero que cualquier padre debe asumir es que su hijo jamás se comportará igual en la casa que en el colegio. Por lo que todo es posible. "Los niños despliegan diferentes conductas en distintos momentos, porque las conductas son funcionales. Por ejemplo, la agresión en los colegios tiene mucho que ver con el estatus social y con ocupar cierta posición de poder, lo cual en la casa no tiene ningún sentido", dice el sicólogo de la U. Alberto Hurtado, Christian Berger. De hecho, los victimarios no evidencian cambios conductuales que llamen la atención, como sí ocurre con las víctimas.

Luego, dicen los expertos, es incluso más fácil para los padres asumir que sus hijos son víctimas que victimarios. "Culturalmente, es mucho más sencillo asumir el rol de víctimas. Es doloroso para un padre que su hijo sea agredido, pero lo acepta con mayor facilidad porque somos un país de victimizados", dice María Isabel Toledo, antropóloga de la U. Diego Portales. Es decir, siempre es mejor sentir que la culpa es de otro. Y negar la agresividad en un hijo es una forma de sentirse "menos culpables". Porque, según explica Berger, los padres de los agresores suelen ser estigmatizados. Pero lo segundo que nunca deben olvidar es que, muchas veces, ellos no han hecho las cosas mal. "Normalmente, se le echa la culpa a la familia, y en algunos casos puede ser muy determinante, pero en la violencia escolar son muchas más las variables involucradas", dice Berger.

Eso sí, una cosa es segura: si los padres de los agresores aceptan colaborar con el colegio, es muy probable que la situación se solucione. Como en el caso de Paula. Cuando supo que su hija agredió a una compañera, luego del llamado de la otra mamá, actuó de inmediato: la castigó por un mes y la llevó a la casa de la víctima para que se disculpara. Eso fue suficiente.

Si usted tiene la sospecha de que su hijo puede ser el "matón de la clase", estas son algunas recomendaciones: pregúntele a su hijo si usa apodos para referirse a otros compañeros (el tenor de ellos le dará una idea), que le cuente el tipo de juegos que tiene, verifique si llega a la casa con artículos o juguetes que no son suyos y, sobre todo, converse con otros padres del curso.

El testimonio de una madre
"Es cómodo creer que los agresores siempre son alguien más, niños de familias disfuncionales o con muchas cosas en contra. La verdad es que muchos niños tienen el potencial para ser el matón, incluso mi querido hijo. Y para un padre, ese puede ser un descubrimiento bastante devastador. Me tomó por sorpresa. Mi hijo nunca fue muy dado a compartir sus vivencias en el colegio. Así que cuando recibí una llamada telefónica de un padre que me dijo: '¡Esta conducta tiene que parar!', me sentí consternada. ¿Mi hijo? Seguramente era un error. Era un niño brillante, que tenía una familia feliz con sus dos padres y muchos amigos.
¿Cómo podría lidiar con la situación? No podía estar en la escuela cuando ocurrían los incidentes y sin importar cuánto hablara con mi hijo o cuánto razonara con él o incluso le rogara, a él no parecía importarle lo que estaba ocurriendo. Desde una perspectiva adulta, puedo ver que sus incentivos eran pocos. Si eres víctima, necesitas desesperadamente cambiar las cosas. Pero si eres el matón, tienes el poder y para un niño de nueve años eso puede sentirse muy bien.
La víctima lloraba todas las mañanas y pedía no ir a la escuela, mientras mi hijo asistía con total alegría. Nada de lo que intenté parecía funcionar. Pregunté: '¿Al otro niño le gustaría venir a almorzar?', creyendo que ayudaría. No quiso. ¿Quién en su sano juicio lo haría? Todo el episodio duró casi nueve largos meses. Al final, la paciencia y la comprensión rindieron frutos. Se necesitó de una sociedad tripartita entre la escuela, los otros padres y yo. En un esfuerzo supremo de autocontrol, mi esposo y yo nunca le gritamos a nuestro hijo ni lo culpamos. Sólo tratamos de hacerle ver el efecto que estaba teniendo su conducta.
Durante todo este período, visitaba el colegio convencida de que los otros padres me odiaban, que pensaban que nuestro hogar ocultaba vergonzosos secretos, que era una madre atroz. Creo que he aprendido de la experiencia. La lección más importante es admitir y aceptar responsabilidad. Mis hijos son queridos, pero no son perfectos. Escuché a unos amigos que discutían sobre el difícil momento que pasaba su hijo en el colegio porque lo estaban molestando. 'En realidad', me confió alguien, 'es su hijo el que está haciendo bullying. Pero intenta convencerlos de lo contrario'.
Entiendo su renuencia a creerlo. Pero enfrentémoslo; no son sólo las víctimas las que tienen que hablar sobre el tema. La única forma de erradicar el bullying es que los culpables y sus padres levanten la mano".
POR NOELIA ZUNINO

La abuela más joven del mundo sólo tiene 23 años

Algo debemos hacer como padres cuando empiezan a suceder cosas que por tratarse de su primera vez o por ser casos aislados, no consideramos será un conducta permanente en el tiempo. Pero son muchos los ejemplos de situaciones que en algún momento llamaron nuestra atención y que antes de poder tomar una postura consensuada en el seno familiar o al menos tratar el tema, ya se encuentran de pronto insertos en nuestra sociedad y además de aceptados, regulados.

Ejemplo de ello es el cambio de mirada frente a las escolares embarazadas que son acogidas y no discriminadas por el sistema educacional, situación que hace no muchos años hubiera sido impensado.

Esta última semana se lee una noticia de la abuela más joven del mundo y la reflexión es ¿por cuánto tiempo quedará este caso como un hecho que nos llama la atención?, ¿estamos conversando con nuestros hijos de su sexualidad o se lo estamos dejando como responsabilidad a Internet?

La noticia en cuestión habla de Rifca Stanescu que hoy tiene 25 años y vive en Rumania. Pero su vida cambió cuando hace dos años se convirtió en la abuela más joven del mundo, al tener su primer nieto a la edad de 23.

Stanescu, madre de dos hijos, tuvo su primera hija, María, a los 12. María, a pesar de la oposición que impuso su mamá, decidió casarse cuando tenía recién 10 años. Un año después, María dio a luz a su hijo Ion.

Rifca tiene descendencia gitana y en esa cultura, los casamientos tempranos no son algo descabellado. El matrimonio con el joyero Lonel Stanescu se produjo cuando ella tenía 11 y él, 13. De todos modos, ella esperaba que su hija tomara un camino diferente, en cuanto al casamiento de tan joven. "Yo estoy feliz de ser abuela, pero hubiera deseado algo mejor para María", expresó Rifca.

Este reporte salió en el diario The Sun, que atentamente da cuenta de que el nacimiento de Ion puede llevar a Rifca a otro récord: la bisabuela más joven a los 40 años.

¿Queremos a nuestros hijos dentro de este tipo e estadísticas?

¿Qué hacer con el bullying? Este proceso hay que observarlo desde el inicio de clases.

BULLYING

COMIENZA EN LA ETAPA PRE ESCOLAR
El 62% de las agresiones ocurre en la sala de clases
El 40% de las agresiones son cometidas por compañeros del mismo curso.
EL 20% por otros cursos

ESTADÍSTICAS DEL BULLYING
Según la OMS en un estudio de varios países incluido Chile, lo ha sufrido el
42% de las mujeres
50% varones
7,6% colegios particulares
9,8 colegios subvencionados
12 % colegios municipales

BULLYING SE GENERA POR LA CARENCIA DE:
Autoregulación social y autocontrol emocional

DEFINICION DE BULLYING
Matonaje, intimidación, burla, maltrato, comportamiento agresivo en el contexto escolar a un individuo o grupo por otro individuo o grupos en forma repetitiva prolongada en el tiempo casi siempre lejos de un adulto.

CARACTERÍSTICAS DEL BULLYING
Ocurre cuando los profesores o adultos no están presentes, por ejemplo en el recreo, cambio de hora, salida del colegio, camarines, baños, chats, etc.

FORMAS DE EJERCER EL BULLYING:
Físicos: golpes, empujones, robos
Verbal: insultos, amenazas
Relacional o indirecto: exclusión social, rumores
Digital: vía Web, celulares, etc.

CONSECUENCIAS DEL BULLYING:
Físicas (moretones, fracturas, robos)
Psicológicas (en muchos casos permanentes en el tiempo), depresiones, trastornos de ansiedad, estrés post traumático, trastornos alimenticios (anorexia, bulimia, obesidad), hasta suicidio.

SE TIENDE A IMPONER UNA CULTURA DEL SILENCIO
Las víctimas no suelen informar a los adultos
Muchos padres y profesores no saben quien está siendo víctima
Los agresores mantienen un doble rol, ley del silencio para la autoridad y exponerlo frente al grupo.

LA CULTURA DEL SILENCIO SE CONSOLIDA PORQUE:
A los alumnos les cuesta hablar sobre la situación en que se encuentran
Se realiza en forma privada
Muchos adultos sostienen que los niños son intrínsecamente inocentes
Muchos padres piensan que las disputas son normales en los niños y adolescentes
Estudios refieren que los profesores a menudo no hacen caso y desatienden las necesidades de las víctimas.
Las víctimas suelen no hablar temen represalias tienen miedo a aparecer débiles e incapaces de resolver sus problemas.

FALSAS CREENCIAS RESPECTO DEL BULLYING:
Juegos o bromas entre los estudiantes
Las agresiones forman parte del crecimiento
Enseña a enfrentar mejor la vida
Favorece la construcción del carácter
Ayuda a ser más fuerte
Hay que aceptarlo
Solo se da en cursos masivos
En los colegios pobres
Por competencia de las notas
Algo debe estar haciendo para que lo molesten
Quizás se lo merece

SUGERENCIAS ERRÓNEAS
Agrédelo nunca más va a molestar
Ignora el hecho y te van a dejar tranquilo
No acuses porque te van a molestar más

PENSAMIENTO DE ALGUNOS ESTUDIANTES
Nunca intervengo en los problemas con mis compañeros
Tiene que aprender a solucionar sus problemas solo
Si me meto, me van a molestar también a mí.

RAIZ DEL PROBLEMA EN EL HOGAR
Falta de disciplina e incongruencia entre los padres
Violencia en el hogar
Falta de habilidades parentales
Niños maltratados en forma física y/o psicológica
Medio ambiente estresante y conflictivo
Relaciones deterioradas en los padres
Falta de supervisión en TV, video juegos, con contenidos violentos
Conductas auto agresivas
Trastornos alimenticios

ACTORES DEL BULLYING

BLANCOS DE BULLYING
:
Ansiosos
Tímidos
Baja autoestima
Dificultades en sus habilidades sociales
Falta de amigos
Aislamiento
Sensibles
Tranquilos
Reacción: sumisa y pasiva, no se defienden y se sienten incapaces de hacerlo

VÍCTIMAS AGRESORES:
Hiperactivos
Impulsivos
Pobres habilidades sociales
Aislados por su comportamiento
El entorno se siente irritado por ellos
Conflictivos
Agresivos con la autoridad

AGRESORES:
Necesitan dominar socialmente
Mayor fuerza o altura
Autovaloración positiva
Menor reacción frente al dolor del otro
Deseo de reconocimiento impuesto por la fuerza

TESTIGOS O ESPECTADORES:
Pasivos o incitadores

Por acto directo u omisión sostienen los hechos de violencia al convertirse en cómplices del silencio.

SEÑALES QUE LOS PADRES PUEDEN SOSPECHAR QUE SU HIJO ESTÁ SIENDO AFECTADO
Presenta moretones, heridas, cortes, rasguños que no pueden explicarse
Ha perdido el interés por ir al colegio Y por hacer las tareas
Baja en el rendimiento académico
Tiene pocos amigos o no tiene
No invita compañeros a su casa o no es invitado
Falta de apetito
Dolores de cabeza o estómago en las mañanas
Alteraciones del sueño (insomnio, pesadillas)
Pide dinero o comida extra (para entregarlo al intimidador)
Llega al colegio ansioso, o triste
Tiene aspecto deprimido
Cambia de humor inesperado
Irritable

SUGERENCIAS SI SOSPECHA QUE SU HIJO PRESENTA ACCIONES DE BULLYING
Evite castigar
Culpabilizar
Explicar que intimidar no es un juego
Señalar que no se va a permitir que las conductas agresivas continúen
Establecer normas familiares
Reforzarlo cuando cumpla con los deberes
Ser un buen ejemplo
Pase más tiempo con su hijo e involúcrese en sus actividades
Conozca a sus amigos
Mantenga contacto con el colegio

ROL DEL DOCENTE
Le corresponde un rol preferencial como agentes en prevenir y atender y erradicar el bullying
ya que crea un clima de temor y desconfianza que impacta directamente en el aprendizaje de los estudiantes
Es reprochable que el docente omita o eluda estas agresiones ya que afecta la salud física y mental (depresión, ansiedad, hasta suicidio).

SUGERENCIAS PARA PROFESORES
Diagnosticar la situación (aplicar instrumentos diagnósticos para conocer la situación del curso).
Estar atentos a conductas que no son habituales en algún estudiante
Implementar políticas de prevención e intervención
Realizar campañas masivas
Romper la cultura del silencio
Hacer participar a los estudiantes y conversar con ellos sobre las consecuencias del bullying.
Potenciar las habilidades sociales
Fomentar la creación de un clima escolar favorable.
Enseñar a los espectadores pasivos a que cuando vean una agresión se la digan al profesor

SUGERENCIAS PARA LOS PADRES
Hacer preguntas abiertas directas generales de un modo natural
Qué hiciste hoy en el colegio
Del 1 al 7 como estuvo hoy de entretenido el colegio
Dime las dos cosas que menos te gustaron hoy del colegio
Hay alguien en tu colegio que no te guste
Dime los dos compañeros más molestosos de tu curso

SI DETECTA QUE SU HIJO ESTA SIENDO INTIMIDADO
Hágale saber que usted está de su lado
Que lo que le ocurre no es por su culpa
No se enoje (si actúa agresivamente no ayudará a su hijo)
Mantener la calma analizar y conocer mejor la situación
Acercarse a conversar con el profesor e intentar estrategias que comprometan las partes implicadas (familias y colegio)

SUGERENCIAS PARA LOS HIJOS
Ignorar al agresor, alejarse
Si lo agrede que intente no llorar ni enojarse no mostrar que lo afecta (es la reacción que espera el agresor), no significa que no se sienta herido, pero que no deje que lo note, después que lo cuente a sus padres.
Que responda con tranquilidad y firmeza (no soy lo que tú piensas)
Convertir los comentarios en chistes (que ropa tan ridícula llevas, me alegro que te hayas fijado)
Indicarle que el agresor es el cobarde
Que él no es el problema
Que busque un sitio donde haya un adulto y se quede allí.
Comentarle a un adulto, no es acusar, es pedir ayuda cuando se necesita

QUE HACE LA MAYORIA DE LOS PADRES
Suelen estar al margen del problema ya que la comunidad escolar mantiene la ley del silencio.
Cuando se entera, tiene poca claridad de cómo ayudar a su hijo

LO QUE NO DEBE HACER
Amenazar al agresor
Instigar a su hijo a que se defienda con agresión, no te dejes pegar, tienes que ser más fuerte. (Pretender que su hijo soluciones su dolor con más presión produce el efecto contrario, se siente más débil)
Irrumpir en el colegio ocasionando un escándalo con el profesor y padres del agresor
Sobreproteger a la víctima y alejándolo de situaciones conflictivas
Cambiarlo de curso, de colegio, permitir que falte.
No darle importancia al problema o negar su existencia obligando al hijo a que se someta al hostigador con el argumento de que cuando se canse dejará de molestarlo.
Esperar no sirve de nada, consentir el maltrato es permitir que haya más víctimas

QUE PUEDEN HACER LOS PADRES
Apoyar emocionalmente a su hijo
Ayudarlo a superar el problema
Enseñar estrategias para defenderse de las agresiones y burlas

SI HA OCURRIDO UN HECHO
Trabajar con los padres del agresor, investigar las causas y apoyarlos en el manejo de soluciones
Reunirse con la víctima y apoderado en un espacio seguro y de confianza
Dar crédito y no enjuiciar
Reunirse con el agresor y sus padres, evitar el etiquetamiento
Realizar un diagnostico
Tomar medidas

AFRONTARLO
El primer interlocutor debería ser un profesional del colegio
Partiendo por el profesor jefe
Ayuda una política de comunicación escolar
Si el profesor no da respuesta, con la coordinadora del ciclo, o psicólogo
Plantear las necesidades de que el colegio aborde el tema de un modo estructurado.
La unión de los apoderados es fructífera

DEBEN PARTICIPAR
La dirección (lineamientos, capacitación, estratégicas)
Docentes (realizando actividades, potenciando habilidades)
Padres (estimulando el desarrollo socioafectivo del niño, informándose en qué consiste el problema, y de qué manera puede apoyar)

Ninguna forma de acoso escolar debe ser tolerada
No se trata de una parte normal del crecimiento
Semana anti bullyng donde todo el país se une
Firma de carta compromiso de los establecimientos educacionales
Potencian el desarrollo de habilidades sociales

NINGUNA ESTRATEGIA POR SI SOLA ERRADICA EL BULLYNG
Responsabilizar versus culpabilizar
Ser proactivo
Desarrollar estrategias reactivas de atención al problema
Implementar estrategias proactivas que aporten a la prevención

Es indispensable la creación y redacción de una política clara que contemple la postura del establecimiento educacional frente a este problema.

ACCIONES
Debate en la sala de clases
Construir un código de conducta para la sala de clases que contemple la no tolerancia frente a acciones de intimidación, estableciendo normas claras contra los agresores, la intimidación y el matonaje.
Implementar un teléfono de contacto para padres y estudiantes

EL ABUSO NO ES NORMAL NI SE TRATA DE BROMAS

EL OBJETIVO ES AYUDAR A QUE NUESTROS NIÑOS Y JOVENES NO SUFRAN EL PROBLEMA QUE CAUSA UN DAÑO PROFUNDO EN SU PERSONA, EN SU FAMILIA, EN EL COLEGIO Y EN LA SOCIEDAD.

LOS APODERADOS TENEMOS EL ROL CENTRAL DE VELAR PORQUE NUESTROS HIJOS SE SIENTAN BIEN EN EL COLEGIO, SOLO ASÍ PODRÁN DESARROLLARSE FAVORABLEMENTE Y APRENDER.

PADRES COORDINADOS FACILITAN LA TAREA FORMANDO UNA RED DE PROTECCION

LOS ABUSOS NO SON UN TEMA DE AHORA, SIEMPRE HAN OCURRIDO, PERO HOY PODEMOS VER LO QUE ANTES NO VEIAMOS ESTAMOS MÁS INFORMADOS, EXISTE MAYOR CONCIENCIA DE LA IMPORTANCIA DE FRENAR LOS ABUSOS Y EL DERECHO DE SER TRATADO CON RESPETO.

Niños con poco autocontrol corren el riesgo de fracasar cuando sean adultos

WASHINGTON.- Los niños que muestran poco control de sí mismos a los 3 años de edad corren mayor riesgo que los demás de sufrir, antes de los 32 años, problemas de salud, drogas, dificultades financieras y con la justicia, según un estudio publicado el lunes en Estados Unidos.

Investigadores de la Universidad Duke de Carolina del Norte (sureste) estudiaron durante más de 30 años a más de 1.000 niños en Nueva Zelanda, que se autoevaluaron y además fueron evaluados por sus maestros, padres y otros observadores.

Entre los criterios de evaluación figuraron: incapacidad para controlar la ira, falta de perseverancia para alcanzar objetivos, dificultades para terminar tareas, hiperactividad, tendencia a actuar antes de reflexionar, dificultad para esperar su turno, agitación y falta de escrúpulos.

Los niños con las notas más bajas en estos criterios fueron quienes, de adultos, más mostraron problemas respiratorios, enfermedades venéreas, exceso de peso, tasas elevadas de colesterol e hipertensión arterial, según la psicóloga Terrie Moffitt de la Universidad Duke, una de las principales autoras de esta investigación realizada por un equipo internacional.

El trabajo fue publicado en los Anales de la Academia Nacional estadounidense de las Ciencias (PNAS).

Además, la impulsividad y la relativa incapacidad para pensar a largo plazo, combinadas con un escaso autocontrol, hacen que estas personas tengan dificultades para dirigir sus finanzas, desde ahorrar hasta reembolsar un préstamo hipotecario.

Estos niños también tienen grandes probabilidades de convertirse en padres solteros, alcohólicos, fumadores o consumidores de otras drogas, e incluso de tener problemas con la justicia, determinaron los autores del estudio.

Fuente EMOL

Fomentar la confianza en los niños ayudaría a enfrentar y superar el bullyng

No tomarse la victimización personalmente y buscar ayuda en vez de venganza, son algunos de los consejos que arrojó un estudio realizado en la U. de Macquarie, Australia.

Un nuevo estudio australino de la Universidad de Macquarie identificó factores que pueden ayudar a los niños a superar la victimización y a bajar el impacto de sufrir consecuencias tras ser agredidos (bullyng). La investigación concluyó que ayudar a los niños a desarrollar ciertas características puede prevenir depresiones, ansiedades y problemas de comportamiento a futuro.

La mayoría de los niños experimenta algún tipo de acoso a medida que van creciendo. Un estudio publicado por Cross y colegas en 2009 sugirió que al menos uno de cada cuatro menores sufrirá de bullyng en algún momento. Sin embargo, no todos los escolares les afectará de igual forma y algunos se recuperan mejor que otros. La doctora Puneet Singh, profesora del departamento de Psicología de la U. de Macquarie, identificó distintos factores que ayudan a los niños a enfrentar una situación de acoso.

“Desafortunadamente, muchos alumnos serán víctimas de acoso durante el periodo escolar y la sensación de víctima puede durar hasta la edad adulta”, dijo Singh a Physorg, “por eso, todo dependerá de la personalidad y de la habilidad que tenga el escolar para sobrellevar la situación”. La investigación sugirió que los niños que tienen más confianza en sí mismos, más capacidad para resolver problemas, que se centran en los positivo y manejar la ansiedad y estrés tienen menos posibilidades de deprimirse. Aquellos que tienen la capacidad de no culparse a sí mismo por algo y que no tomen la victimización personalmente serán menos propensos a marcar el paso con una situación de acoso escolar.

Según Singh, la recomendación ante algún acoso es actuar y buscar apoyo, no venganza. “Los niños que no devuelven el acoso o golpe tienen menos probabilidades de tener problemas de comportamiento”.

Además, recalcó, la importancia de ayudar a los menores a desarrollar su confianza en sus propias habilidades para que sientan que tienen el control de la situación. Lo ideal, dijo, es que los padres y profesores fomenten las habilidades de confrontamiento ante situaciones de estrés y acoso. “No es sólo lo que hacen los niños ante un enfrentamiento, o cómo actúan al ser intimidados, también es qué piensan de ellos mismo, esto es lo que les ayudará a sobrellevar las situaciones”, explicó a Physorg.

por La Tercera - 24/09/2010

10 claves para formar el carácter de nuestros hijos

El carácter se define a partir de 10 virtudes, pero éste se forma a través del ejemplo, siendo padres con autoridad moral y educando la conciencia.

El carácter forjará el destino. Así de simple y así de complejo. Por eso, no es menor el trabajo que hagan los padres, fundamentalmente, y el colegio en educar a los niños para que puedan formar su personalidad guiados en valores.

El psicólogo Thomas Lickona, profesor de moral, apuesta a lo anterior pero previene que los padres perfectos no existen y por mucho que se empeñen en formar correctamente un hijo, se debe tener presente que ellos tienen libre albedrío y es al final, cada persona la que tiene en sus manos la formación de su carácter. Es decir, los padres no pueden controlar el resultado, aunque sí tener influencia.

Autor del libro “Carácter”, miembro del Centro para el Desarrollo del Respeto y la Responsabilidad y doctor en psicología asegura que educar a un niño civilizado lleva unos 20 años de enseñanza permanente y otros 10 de revisión.

Para facilitar la labor de los padres Lickona entregó, en una charla organizada por Fundación Familia Unida, 10 claves para formar un hijo con carácter.

1.- El desarrollo del carácter debe tener la más alta prioridad y para ello, hay que saber antes qué es un buen carácter. Al respecto aseguró que éste se define a partir de 10 virtudes esenciales. Sabiduría para tener buen juicio y poder discernir entre lo bueno y lo malo. Justicia, que es el respeto a la dignidad de toda persona, incluido uno mismo; de ella emanan la tolerancia y la honestidad. Fortaleza que implica paciencia, perseverancia, virtud esencial para que no se frustren. Autocontrol o templanza. Amor, que se entiende como sacrificarse por los demás y que va más allá de la justicia pues tiene que ver con la empatía y la generosidad. Actitud positiva. Trabajo duro. Integridad que es lo contrario a la autodecepción, es ser consistente con uno mismo. Gratitud que es el secreto de la vida feliz y es una elección. Y humildad, un deseo de ser mejor.

Considerando todo lo anterior, Lickona señala que se tiene que crear una cultura intencional dentro de la familia para formar el carácter, es decir se deben tomar acciones deliberadas como establecer ciertas reglas tales como: no nos quejamos, ni buscamos excusas, no mentimos, ni robamos, cuando cometemos un error aprendemos de él, vivimos con un actitud de gratitud.

2.- Ser padre con autoridad moral y tener un fuerte sentido de ello, o sea, tener claro que se tiene la razón como para que los hijos nos obedezcan. Al respecto, señaló que los padres deben tener cero tolerancia con las faltas de respeto verbales y conductuales y por eso se debe aplicar la advertencia y la consecuencia frente a un acto equivocado. Agregó que los padres pueden encontrar 45 razones para decir NO y permanecer en esa postura.

Presentó los tres estilos que existen para educar: autoritario, es decir padres poco cálidos, buenos para gritar; permisivos, o sea padres inseguros y débiles; y con autoridad que son los más efectivos, son afectuosos pero seguros, utilizan el razonamiento y pueden dialogar.

3.- Amar a los hijos ya que cuando ellos logran apego emocional se relacionan mejor con la autoridad del padre y son más receptivos a los valores. Amar, dijo Lickona implican tres cosas: tiempo, comunicación y sacrificio.

4.- Enseñar a través del ejemplo ya que los niños están siempre observando. Por eso, si se produce una discusión en la pareja, ella debe saber luego reparar. Además, explicó, los niños escuchan las opiniones que sus padres dan sobre diferentes temas de la vida y deducen de ellos la moral. Los niños, afirmó, tienen que ver que sus padres son firmes en sus convicciones.

5.- Manejar el entorno moral, o controlar el ambiente en que los hijos se desenvuelven. Ello implica que no sólo hay que conocer sus amistades, sino las familias de sus amistades. Un punto esencial aquí tiene que ver con los medios de comunicación que saturan la existencia. Al respecto, Lickona aclaró que los niños deben tener claro que los medios como TV, computador, Internet son un privilegio no un derecho y por lo tanto su uso requiere de permiso y presencia de los padres. Lickona apuesta a un pacto de confianza entre padres e hijos para su correcto uso, pero mantiene que son los primeros los que tienen el control.

6.- Enseñar directamente para formar hábitos y educar la conciencia lo que implica dar mensajes claros y con intención. Esta debe incorporar la explicación de por qué algunas cosas son buenas y otras malas. Una de las formas de enseñar en forma directa puede hacerse utilizando libros u artículos de modo de poner el tema de conversación.

7.- Disciplinar con sabiduría o enseñar a los niños a tomar buenas decisiones. Esto implica hacerlos entender porque algunos actos son buenos y otros malos y que ellos aprendan a cuestionarse esos actos con preguntas tales como ¿me gustaría que alguien me hiciera esto a mí? o ¿qué sentirían mis padres si descubrieran esto? o la prueba de la fe o de la conciencia como ¿me sentiré culpable después?

8.- Resolver los conflictos en forma justa que implica poder detectar el problema, hablar sobre éste y luego encontrar una solución.

9.- Darles oportunidades de practicar las virtudes ya que éstas se desarrollan en la práctica. Esto significa que no basta que sólo se hable de ellas, sino que se entreguen responsabilidades en la vida familiar que les permitan aplicarlas.

10.- Buscar el desarrollo espiritual de los hijos ya que hay estudios que demuestran que los niños que dicen que la fe es importante para ellos tienen niveles más altos de altruismo y menos involucramiento en actividades riesgosas como el alcohol, las drogas o el sexo.

Martes 24 de Agosto de 2010
EMOL

Padres, como enfrentar la conversación sobre sexo con adolescentes

Sexualidad adolescente,abrir espacios de conversación

Emol,Jueves 29 de Julio de 2010
Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes y adultos.
Al hablar con los hijos de sexualidad aparecen de forma inadvertida distintas emociones y pensamientos que requieren ser madurados. Está temática cruza los aspectos íntimos e inconscientes de cada padre, los valores, las experiencias vividas y el modo en que nuestros propios progenitores abordaron estos temas, si es que lo hicieron.
Por ello, es importante revisar la propia concepción de la sexualidad y las posibles barreras internas para tratar el tema. Hemos hablado en columnas anteriores de lo difícil que puede resultar hablar sobre sexualidad con los hijos, por eso menciono aquí algunas creencias para discutir con los adolescentes. La idea es abrir un espacio para comenzar el diálogo con los hijos y comunicarse en estos temas.
“Se puede tener sexo oral desde le inicio de una relación, porque no hay riesgo de embarazo”
Si bien es verdad que con el sexo oral no hay riesgo de embarazo esta es una practica que requiere de mucha confianza en la pareja, se trata de algo muy íntimo. Lamentablemente hoy en nuestro país hay muchas adolescentes que se confunden y piensan que como así se evita el embarazo esta puede ser una práctica muy conveniente y la realizan casi al inicio de sus relaciones de pololeo y no como parte de un desarrollo maduro de la relación.
“Los varones, para ser más hombres, y las mujeres para ser más femeninas necesitan tener muchos intercambios sexuales”
Sabemos que ni la hombría ni la feminidad está dada por la cantidad de veces uno se ha relacionado sexualmente, ni por la cantidad de mujeres u hombres que se tenga “disponible”. La hombría y la feminidad se mide por la responsabilidad y respeto con que el hombre y la mujer viven su sexualidad, reconociendo en ella un valor y logrando una actitud de cuidado.
“Las eyaculaciones o polusiones nocturnas son absolutamente normales en los varones”
Efectivamente, a partir del fin de la pubertad (11,12, 13 años aproximadamente) es natural que los muchachos tengan eyaculaciones espontáneas durante los sueños. Esto es un signo que habla de la maduración sexual-biológica que están experimentando. Esta experiencia se relaciona con el inicio de la menstruación, en la caso de las muchachas. Ambas situaciones indican que los púberes han logrado un desarrollo biológico que les da la capacidad de reproducirse.
Sin embargo, cabe aclarar que la capacidad para hacerse responsables de poder procrear no se limita sólo a lo biológico, sino que requiere de una maduración psicológica, social y valórica, que permita asumir la responsabilidad que implica la maternidad y paternidad.
"Si me quieres tienes que estar dispuesta (o) explorar sexualmente conmigo"
Fundamental reconocer en el adolescente los deseos e impulsos sexuales como un aspecto valioso y natural de su desarrollo. Ahora bien el respeto por los tiempos y los valores del otro son esenciales, saber cuidarse y cuidar la relación es algo que los papas tenemos que enseñar. La respuesta a afirmación anterior podría ser:
"Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me siento preparada(o), o que no está de acuerdo con mis valores.”
"Tener exploraciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La verdadera prueba puede ser postergar los impulsos hasta que ambos estemos de acuerdo, o esperar a que nuestra relación tenga la suficiente madurez o sea hasta que sea el momento adecuado".
“Los intercambios y/o relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere”

Contrario a lo que los videos, las películas y los medios de comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es instantánea. Los adultos sabemos que el amor no basta para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora.
Muchas veces en la adolescencia, los intercambios y/o las relaciones sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y tranquilidad necesarias. Por otra parte, es importante comunicar a los adolescentes, que en ocasiones la experiencia sexual puede ser insatisfactoria, para uno de los dos y eso no significa que algo anda mal, sino que es parte del proceso de irse conociendo a uno mismo y al otro.
"A mí no me va a ocurrir”
A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de controlar sus impulsos con más facilidad de lo pueden. Aquí, la empatía como padres es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de entender, como a los adolescentes les cuesta tomar la conciencia necesaria, para tener presente que son tan vulnerables a sus pulsiones, como cualquier otro ser humano.
Es muy importante tener presente que el modo en que se habla de sexualidad, es algo que se da de forma distinta en cada familia, de acuerdo a la experiencia de cada uno de los padres y el referente sociocultural. No existen recetas, es muy necesario que los padres con sus propios valores y dentro de su estilo, realicen un esfuerzo para no dejar fuera esta materia. Dado los tiempos de destape, que se viven hoy en nuestra sociedad.

El adelanto de la pubertad. Niñas en cuerpo de mujer

El inicio adelantado de la pubertad es hoy una realidad. La aparición del botón mamario, y de otros caracteres sexuales secundarios, sorprende a las menores con las muñecas en las manos y algunas no saben cómo enfrentarlo. Una tendencia del desarrollo que puede afectar las conductas personales y sociales de las niñas.

Se miran al espejo y no comprenden bien lo que les está pasando. Notan algo distinto en sus cuerpos que no encuentran en el de sus pares. Les incomoda un poco, pero no les disgusta tanto. En verdad, no saben qué pensar ni cómo actuar. Están confusas. Sólo quieren jugar, mientras los cambios físicos, poco a poco, las van esculpiendo: el botón mamario, un delicado vello púbico, curvas incipientes y hasta la primera regla las puede sorprender a los 11 años, 10, o quizá menos. Las muñecas por un lado, el desarrollo biológico por otro. La naturaleza las pone a prueba.

En EE.UU. y Europa la pubertad se está adelantando. Diversos estudios registran la manifestación temprana y progresiva de los primeros caracteres sexuales secundarios y/o un estirón prematuro que indican que el recorrido por la preadolescencia ha comenzado sin retorno: arranca con la aparición del tejido mamario (telarquia), seguido del vello púbico y concluye con la primera regla (menarquia). Si el anticipo de crecimiento de la mama se da en las niñas entre los 8 y 9 años se conoce como pubertad adelantada (dentro de la normalidad). Se considera precoz (patológico) cuando este desarrollo comienza antes de los 8 o, en el caso de los varones, a los 9.

En 1997, en EE.UU., destacan los datos publicados por la doctora Hermann-Giddens que demuestran que la telarquia ocurría a edades más tempranas. En Europa, estudios recientes admiten el desarrollo mamario precoz y sitúan la menarquia cercana a los 11,5 años, marcando el inicio de la capacidad reproductiva (se estima precoz a los 10).

En Chile este fenómeno se ha convertido en un motivo de consulta habitual. Un estudio de 2004 liderado por Ethel Codner, endocrinóloga infantil y profesora asociada del Instituto de Investigaciones Materno-Infantil de la Universidad de Chile, puso números a esta realidad en un trabajo centrado en alumnas de colegios de Santiago: si en 1998 la telarquia ocurría a los 10,7 años promedio, en 2004 sucedía a los 8,8. Además se concluyó que existe un alto porcentaje de niñas con telarquia aislada (variable única) antes de los 8.

“En los últimos años en este país se ha observado un adelanto de la aparición del botón mamario. Un 17% de las niñas inicia la telarquia entre los 7 u 8 años, siendo la edad promedio los 8,8. Sin embargo, la edad de la menarquia no se ha modificado en los últimos 30 años, lo que produce una prolongación del período que transcurre entre la telarquia y la primera menstruación”, explica Andreina Cattani, endocrinóloga infantil y docente de la Universidad Católica.

La endocrinóloga infantil Rossana Román, de la Clínica Santa María y del Hospital San Borja Arriarán, también recuerda que una cosa es que se adelante la telarquia y otra que se dé una pubertad precoz, puesto que esta última es un proceso evolutivo amplio que involucra varios eventos, como el desarrollo de genitales femeninos internos.
¿Quién me robó la infancia?

Según los expertos, la genética y los estímulos ambientales son elementos causales del inicio más temprano del desarrollo puberal. La endocrinóloga infantil de la Clínica Las Condes Verónica Mericq detalla algunos: la nutrición, ciertos químicos o contaminantes del aire (como los insecticidas agropecuarios), la etnia y la localización geográfica, entre otros.

El peso en las niñas se da como la razón más plausible. La doctora Cattani, junto con recordar que en Chile cerca del 25% de los escolares tiene sobrepeso u obesidad, explica que “la desnutrición retrasa el comienzo de la pubertad, en cambio el sobrepeso y la obesidad la adelantan. El vínculo entre peso corporal e inicio de la pubertad puede estar mediado por hormonas secretadas en el tejido adiposo que favorecen este adelantamiento”. Así, los niños deben recibir una alimentación variada y sin excesos.

Aunque abunda la literatura que busca esclarecer el origen del problema, la doctora Román hace hincapié en las múltiples teorías que, dice, son meras sospechas. “Ninguna está probada. Creo que la obesidad es lo más razonable, porque las niñitas con desarrollo temprano que se ven en las consultas son, en general, rellenitas”. Además, agrega: “De cien niñas con pubertad precoz sólo una de ellas responde a un tumor y los 99 restantes no se sabe qué la produjo”.

Verónica (nombre ficticio) ha criado cuatro hijos con pubertad precoz, tres de ellas, mujeres. Descarta el factor genético, pero nunca logró saber por qué les tocó a sus niños. “Tenía 24 años cuando supe que mi primera hija tenía pubertad precoz, pero lo asumí nomás. Tampoco consideré que Catalina (nombre ficticio) era tan chica cuando le ocurrió. Con la segunda fue más complicado porque partió con una telarquia a los 5 años. La tuvimos en observación, pero a los 7 años ya era demasiado notorio. Un día la estoy bañando y me di cuenta de que tenía vello púbico. No era pelo grueso, pero sí más oscuro y largo. La tuve que llevar al endocrinólogo”, relata.

La radiografía de mano reveló crecimiento óseo acelerado y pubertad precoz. “Lo que más me preocupaba era que siendo tan niña le llegara la regla, porque en el fondo se le iba a acortar su niñez. La doctora me comentó de un medicamento inyectable del que se sabía poco (fue hace 12 años), por lo que me recomendó hacer nada. Al final menstruó a los 10 y mide 1.56, cuando pintaba para el metro setenta”, cuenta. Y agrega: “Ella no tuvo ningún rollo. Ni en el colegio. La mayor, en cambio, no es que lo haya tomado mal, pero no entendía lo que le sucedía... Con la menor me urgí bastante porque tenía 7 recién cumplidos cuando le diagnosticaron que la regla le llegaría a los 8 ó 9 años. Y me espanté. Pero lo asumí bien y mis niñas lo han tomado con total naturalidad”.

Por eso, las hijas de Verónica no necesitaron acudir al sicólogo, como ocurre con otras tantas niñas que se enfrentan a esta situación. “Algunas experimentan vergüenza y temor respecto a su cuerpo, dificultades de la percepción de sí mismas y en su autoconcepto”, cuenta Carola Álvarez, psiquiatra de la Unidad de Adolescencia de la Clínica Alemana.

Todo lo anterior puede influir negativamente en su autoimagen. Además investigaciones señalan que las niñas con pubertad precoz tendrían más posibilidades de sufrir retraimiento social, trastornos sicosomáticos o cuadros depresivos”.

Gabriela García, sicóloga de la Clínica Santa María, destaca que no todas viven este proceso de la misma manera. “A mí no me ha tocado ninguna con depresión. Sí con el ánimo bajo. Llegan porque están más aisladas o avergonzadas. Esto va a depender de la intervención del médico y de cada caso”. Y agrega: “Las que se avergüenzan empiezan a caminar más encorvadas, a taparse los pechos. Si tienen deporte en el colegio y están con la menstruación intentan pasar inadvertidas o, en los cumpleaños, no correr”.

En el comportamiento se pueden establecer ciertas diferencias de género. “Las niñas tienden a presentar mayores cuadros internalizantes (síntomas ansiosos o depresivos) y, los hombres, más los denominados externalizantes, como conductas impulsivas y/o agresivas”, comenta Álvarez.

Pero quienes peor lo llevan son los padres, y la sexualidad es uno de los puntos de fijación paterna cuando su hija es diagnosticada con pubertad precoz. La sicóloga García intenta derribar algunos mitos relacionados. “Uno de los temores más frecuentes es que el aumento de la libido las impulse a tener relaciones sexuales. Aquí no hay un descontrol de impulsos y en esto mucho tiene que ver la educación que reciban”.

Por eso, ante todo, calma. “Es esperable que los adultos respondan sus preguntas de forma clara y con un lenguaje sencillo, acorde a la edad”, dice Álvarez. A juicio de Cattani, lo mejor es prevenir. La niña debe ser observada hasta que complete su crecimiento para detectar cualquier alteración a tiempo.

Una vez diagnosticado el problema, y si así lo considera el médico, los padres cuentan con una herramienta eficaz frente a la pubertad precoz acelerada: las inyecciones de hormonas. Un tratamiento que puede durar unos dos años y cuesta 200 mil pesos. Dato que no pasa inadvertido para los padres que sienten que sus hijas son demasiado niñas para convertirse en mujer.
por: Paola Wächter La Tercera.

Psicopedagogos. ¿Una moda o algo más?

Muchos padres pueden considerarlas una moda, pero lo cierto es que cuando un niño tiene problemas de aprendizaje, las terapias con especialistas realmente ayudan. La clave está en un buen diagnóstico, una correcta derivación y el inicio rápido del tratamiento.
“Es aconsejable que su hijo empiece a ir a un psicopedagogo”. Para muchos padres esta recomendación puede resultar devastadora, ya que lo primero que tienden a pensar es que su hijo quizás no es tan inteligente como pensaban. Pero para otras parejas puede ser un verdadero alivio saber que por fin alguien los ayudará.

Sin embargo, en ambos casos la pregunta inevitable es: ¿por qué?

“La derivación a la Psicopedagogía está indicada cuando en un niño se sospecha la presencia de algún problema de aprendizaje”, explica Yuri Dragnic, neurólogo infantil del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Y esa suposición surge básicamente cuando no se logran los objetivos académicos esperables para su edad.

En eso coincide Antonietta Ramaciotti, docente del departamento de Psicopedagogía de la Facultad de Educación de la Universidad Católica (UC), quien sostiene que al indicador de rendimiento es necesario agregar otros dos: cuando profesora y papás hacen todo lo que está en sus manos por ayudar al niño, pero pareciera que nada funciona; y cuando el niño comienza con clases particulares y sus resultados académicos no mejoran.

No obstante, también existen otras conductas que pueden convertirse en un signo de alerta para los padres, como la desmotivación o el rechazo escolar. Además, puede haber antecedentes relativos al desarrollo, como que haya presentado problemas de lenguaje en su etapa preescolar. En ese caso, el niño “tiene más riesgos de llegar a presentar problemas de aprendizaje”, afirma Yuri Dragnic.

A juicio del neurólogo, una vez pasada la etapa de consulta, es necesario que el niño sea evaluado de manera integral para determinar qué variables pueden estar influyendo en su bajo desempeño escolar. Esa evaluación puede ser solicitada por cualquier profesional vinculado a las áreas médica, psicológica o psicopedagógica, pero -de acuerdo a Dragnic- también debería incluirse en ella a un neurólogo o psiquiatra infantil, quienes pueden descartar la presencia de una “patología médica intercurrente” (retardo mental, problemas de audición o visuales, depresión, etc.).

Otro aspecto importante es distinguir si lo que se enfrenta es un problema del aprendizaje o un trastorno. En el primer caso -explica Ramaciotti- generalmente hay factores externos que influyen en el comportamiento del niño, como problemas de metodología en la sala de clases, cambios constantes de profesor o conflictos emocionales en el hogar.

“Cuando ocurre eso, generalmente el problema se supera, porque basta con cambiar la metodología o ajustar algunas cosas”, afirma la docente.

El panorama cambia cuando lo que hay es un trastorno, ya que éste implica que detrás del problema hay una variable neurológica. “No hay un factor intelectual, son niños muy inteligentes, pero que tienen una inmadurez en el sistema nervioso central”, se apura en aclarar Ramaciotti.

Por esa razón, esos casos son “altamente resistentes”, es decir, persisten incluso en etapas adultas, aunque las terapias sí ayudan a compensarlos. “Un disléxico no va a dejar de serlo nunca, pero el tratamiento le permite compensar y le va a ir regio en la vida. En el fondo, si confunde la ‘b’ o la ‘d’ va a dar lo mismo, porque va a leer y va a entender”, sostiene la psicopedagoga.

Ellos deben saber

En relación a la edad “ideal” para comenzar las terapias, los especialistas coinciden en que ésta depende del momento en que se presente el problema. En este sentido, pueden distinguirse tres períodos diferentes: cuando el niño inicia el aprendizaje lector; en 3° o 4° básico cuando empieza a tener un profesor diferente para cada asignatura; y en 7° básico, aunque en este último caso generalmente se trata de un problema que se presentó en el pasado y que se ha “arrastrado” en el tiempo.

Independientemente de en cuál de las tres etapas se hayan manifestado las dificultades, los expertos estiman que es fundamental que el trabajo empiece cuanto antes.

“El ideal es un trabajo lo más precoz posible con fines diagnósticos y terapéuticos”, afirma Yuri Dragnic.

“Entre antes mejor”, coincide Ramaciotti, quien añade un factor importante a considerar: “Los niños van quedando muy marcados y comienzan a tener una baja percepción de sí mismos. Entonces, muchas veces a los problemas de aprendizaje se les agrega un componente de autoestima, porque empiezan a pasarlo mal”.

Y, tomando en cuenta eso, también es conveniente explicarle al niño cuál es su problema y por qué deben ser ayudados por un especialista.

“Estamos hablando de niños que se dan cuenta y sufren por sus dificultades. Por ello es necesario motivarlos e involucrarlos en la resolución de ‘su’ problema”, enfatiza el neurólogo.

Sin embargo, el niño y sus padres no son los únicos actores en todo esto, ya que otro papel fundamental lo tiene el colegio.

“No se saca nada con que los papás ‘gasten la pepa del alma’ en los tratamientos, si el sistema escolar, si el colegio, tampoco flexibiliza y facilita. Tiene que haber una cooperación del colegio, es una responsabilidad compartida”, puntualiza la psicopedagoga.

Mala fama

Pero, el compromiso del colegio va más allá de sólo colaborar, ya que también es fundamental el buen diagnóstico y la correcta derivación.

“Muchas veces el profesor no sabe qué hacer y envía al niño al psicopedagogo, sin considerar que quizás con clases particulares o con buenas metodologías en la sala, podría funcionar”, explica la docente de la UC. “No es algo al azar, debe haber una evaluación”, enfatiza.

Esta situación ha hecho que muchos padres piensen que los tratamientos de Psicopedagogía son una “moda” y pierdan así “credibilidad”. A su vez incide en la acogida que por lo general tiene en los padres la recomendación de enviar a su hijo a un psicopedagogo.

“Hay papás que francamente tienen una buena acogida, pero en general la reacción no es buena”, sostiene Ramaciotti.

Y tras “digerir” el consejo, viene el dilema de cuál psicopedagogo elegir.

“En principio todos los psicopedagogos están habilitados para realizar una evaluación diagnóstica aplicando diversos tests que están estandarizados”, explica el doctor Dragnic. Pero -agrega el neurólogo- “en el caso de niños que estudian en colegios bilingües, es conveniente que el psicopedagogo también lo sea”.

Otra opción es recurrir a especialistas recomendados por “conocidos”, lo que a juicio de Ramaciotti no es malo.

“Pero también es bueno recurrir a aquellos que trabajan con los equipos de los colegios. Así se puede mantener la comunicación entre la casa y el colegio, y eso ayuda bastante”, concluye la psicopedagoga.

Viernes 2 de Julio de 2010
Por M. Francisca Prieto


Humberto Maturana: El bien- estar personal o el bienestar ético

Cuando nos detenemos a reflexionar dentro del acelerado ritmo del día a día en el que estamos inmersos, en este vivir cultural en el cual nos enfrentamos a exigencias, competición y responsabilidades, – como así también a grandes satisfacciones y alegrías entre muchos otros sentíres positivos – podemos darnos cuenta de que la reflexión aparece en los momentos en que sentimos que vivimos un cierto grado de mal-estar que nos lleva inevitablemente a detenernos y preguntarnos sobre aquello que estamos viviendo.
Esto no es extraño ni nuevo. Los seres humanos hacemos esto. Algo no nos gusta y nos preguntamos acerca de ello; ¿Por qué me molesta tanto lo que dice mi hermano(a)? ¿Por qué no soy capaz de dejar de fumar cigarrillos? ¿Por qué me peleo tanto con mi pareja?

Y, ¿qué nos revela esto? A nuestro parecer en la Escuela Matríztica de Santiago, esto nos revela la naturaleza básica del ser humano, la cual radica en nuestra condición fundamental como seres amorosos que nos lleva a orientarnos siempre e inevitablemente a través de la reflexión hacia la búsqueda del bien-estar en nuestro vivir cotidiano. Claro está, que muchos dirán; pero bueno, grandes dictadores también reflexionaban y a través de la historia ellos no le han traído mucho bien-estar a la humanidad. Es aquí donde yace un elemento fundamental en la generación de bien-estar. La conciencia ética de las consecuencias que mi bien-estar le trae a aquellos que me rodean.

De esta forma, podemos observar que el bien-estar no pasa tan sólo por aquello que a uno le produce placer, sino que también por el hecho de que las acciones o decisiones que uno tome en la búsqueda del propio bien-estar no traigan consecuencias negativas a quienes me rodean.

Es aquí dónde podemos comprender y observar la naturaleza sistémica que tiene el bien-estar. Somos parte de una cultura, de una familia, de una escuela, una empresa, … Por lo tanto, las decisiones que uno tome afectan al sistema dentro del cual uno se encuentra inmerso en el momento de tomarla. Así, por ejemplo, si reflexionamos podemos encontrar varios elementos de gran importancia al momento de preguntarnos por el bien-estar en nuestro vivir cotidiano, y muchas veces ni siquiera nos damos el tiempo de reflexionar acerca de nuestro propio bien-estar.

En esta línea reflexiva, la generación y conservación de un bien-estar ético en nuestro vivir, encuentra sus raíces en un proceso reflexivo que implica inevitablemente tres focos reflexivos fundamentales: la comprensión de la naturaleza del mal-estar que nos invita a reflexionar acerca de la búsqueda de bien-estar, la naturaleza sistémica del bien-estar que busco y las consecuencias éticas que dicha búsqueda trae a nuestro convivir.

En base a las reflexiones expuestas, nos gustaría dejar abierta la invitación a que ustedes comenten y traigan también a la conversación los procesos que viven en la búsqueda de bien-estar, ya que como todos somos personas particulares, no existe una receta única a través de la cual podemos encontrar en dicho espacio de bien-estar, pero sí podemos traer a la mano reflexiones y abstracciones fundamentales de los procesos que orientan nuestro vivir hacia dicho caminar en el bien-estar. Si no lo hacemos es posible que nos encontremos espontáneamente en el bien-estar, o no.

Por Humberto Maturana, biólogo, cofundador de la Escuela Matriztica

Padres sobreprotectores: Aconsejan permitir que los hijos cometan sus propios errores

“En Google y acabamos leyendo 26 millones de entradas que dicen que si no educas a tus hijos de tal manera terminarán siendo feos, estúpidos y sin un trabajo decente. ¡Si la gente pudiera simplemente calmarse!", manifiesta un psicólogo australiano.

Singapur.- Aquí va un consejo de un especialista para todos aquellos padres estresados y agobiados que intentan educar a sus hijos según otros expertos: va a meter la pata, así que déjelo, relájese y disfrute del proceso.

Estas sabias palabras del psicólogo Nigel Latta construyen la base de su nuevo libro, "Politically Incorrect Parenting", que comienza diciendo que hay demasiados libros sobre cómo ser padre, y muchos más consejos que los padres deberían ignorar.

Latta, autor de "bestsellers" en su Australia natal y un presentador de televisión que se ha especializado en trabajar con niños con problemas de comportamiento, es también padre de dos niños de 7 y 10 años de edad.

El psicólogo explicó que muchos padres están demasiado preocupados, innecesariamente, sobre la posibilidad de causar daños a sus hijos y que precisamente el primer paso para convertirse en mejor padre es mantenerse alejado de ese miedo.

"Necesitamos muchos menos consejos. Tenemos demasiados. Así que, ¿qué hago yo? Escribo un libro de consejos para que la gente escuche", dijo en una reciente entrevista.

"Los padres modernos sólo quieren hacer lo mejor, pero entramos en Google y acabamos leyendo 26 millones de entradas que dicen que si no educas a tus hijos de tal manera terminarán siendo feos, estúpidos y sin un trabajo decente. ¡Si la gente pudiera simplemente calmarse!", añadió.

Latta cree que en algún momento entre las décadas de 1980 y 1990 comenzó la ideología de "ser padres modernos", trayendo consigo una carga de culpabilidad y ansiedad a los padres que están siendo "agredidos por tanta información nueva sobre las cosas que estamos haciendo mal y sobre todo lo que podría terminar de mala manera".

Pero gran parte de esa paranoia es infundada, dijo el psicólogo, y está dirigida en parte por empresas que venden productos para niños que los padres nunca necesitaron, como ropa de cama especial o cochecitos a la moda.

Y este miedo desemboca en los niños, haciéndolos más ansiosos y manteniéndolos lejos de hacerlo bien, dijo.

"Nos hemos convertido en padres paranoicos. Oímos muchas más cosas que nos asustan que antes y el miedo es maravilloso desde un punto de vista comercial, porque hace a la gente comprar cosas", sostuvo.

"Nos hemos convertido en una sociedad reacia a correr riesgos, en lo que se refiere a los hijos. Pero cuanto más obsesionado estés, menos tienden ellos a hacer las cosas bien. Cuanto más feliz seas, más felices son ellos. Así que hay que permanecer cuerdos a toda costa", agregó.

¿La solución? Según Latta, permitir a tus hijos cometer sus propios errores, dejarlos caerse y ensuciarse y, sobre todo, tener mucha confianza en ellos y en ti mismo.

"Todo se ha vuelto encarnizadamente complicado", escribió el australiano en su libro. "Muchos de los placeres más simples se están erosionando porque estamos demasiado asustados, ansiosos e inseguros de nosotros mismos", agregó.

"Sin embargo, lo cierto es que todos metemos la pata de un modo o de otro. Somos padres, es nuestro trabajo. Igual que tenemos que sobrevivir a nuestros hijos, ellos tienen que sobrevivir a nosotros. Y si lo hacen junto a nosotros, entonces probablemente estarán bien", concluyó.

Reuters

Estudio en adolescentes chilenos: Un problema de autoestima

Se consideran "buenas personas" e importantes para sus familias, pero no confían en sus capacidades y tienen temor a la exposición. La conclusión es de un reciente estudio sobre autopercepción entre jóvenes de 7° básico a 4° medio.

La adolescencia es la edad del "estoy gordo", "me gustaría tener el pelo liso" y "sería feliz siendo más alto". O peor, la edad del "no sirvo para nada", "nadie me entiende" y "nadie valora lo que hago"... Es decir, la adolescencia es una de esas etapas en que, como parte del proceso de búsqueda de identidad, la autoestima -la medida en que valoramos lo que somos y nos sentimos orgullosos de ser así- se pone a prueba en cada minuto.

Y enfrentar el cuestionamiento sistemático e implacable que da la inseguridad ante la propia imagen está marcando más de lo que se pensaba a los jóvenes chilenos. Y en forma negativa. Las primeras pistas de cómo anda la autoestima a esta edad es un estudio publicado en 2009 en la revista de psicología Castalia, en el cual participaron 973 estudiantes, hombres y mujeres, de un colegio de clase media de Santiago (ver recuadro).

Entre los hallazgos de esta investigación está el que los adolescentes se autocalifican como de mala conducta, porque "hago cosas malas" (70%) o porque "molesto a la gente" (68%); pero a la vez, el 86% dice tener buena presencia... Hasta ahí no habría mucho de lo que preocuparse, las respuestas -sobre todo las sobre conducta- pueden atribuirse a la inmadurez de la edad.

Pero cuando las preguntas profundizan un poco, lo que se encuentra es que los adolescentes en Chile se ven a sí mismos de manera más bien positiva en cuanto a su imagen, y negativa y crítica cuando hablan de sus capacidades, sobre todo si éstas implican el juicio de los demás.

FELICES Y REACIOS A LA EXPOSICIÓN
Dentro de la investigación, una de las área que presenta mayores porcentajes y de manera positiva, es la que tiene que ver con aspectos como las relaciones con los demás y la familia. Ahí y ante la pregunta "se considera alegre", el 93,4% de los estudiantes de entre 7° básico y 4° medio respondió que sí. Una cifra similar (95,4%) obtuvo el ítem "me llevo bien con la gente". También un porcentaje alto y positivo marcaron aspectos como "soy importante en mi familia", con un 93,8%, y "soy una buena persona", 95,4%.

Pero enfrentados a sus propias capacidades, se consideran lentos para terminar los trabajos; un 68% dice que se distrae en clases, y un 55% olvida lo que estudió. En tanto, sólo un 51% se considera un buen lector.

Más preocupante aún es el ítem sobre "presentarse voluntario a los trabajos en el colegio", donde sólo el 23,6% de los consultados lo hace. "Esto es algo que tiene que ver con el exponerse ante los demás o con mantenerse en el anonimato. Refleja de alguna manera esa cosa apocada del chileno", dice la psicóloga María Elena Gorostegui, docente de la U. Academia de Humanismo Cristiano, autora de este trabajo junto a la psicóloga y docente de Salud Mental de la U. de Chile, Anneliese Dörr.

PANORAMA PREOCUPANTE
Además del mal concepto que tienen de sí mismos en el área académica, los adolescentes no se consideran líderes entre sus pares. Apenas un 24% siente que tiene esa capacidad de agrupar a sus compañeros en torno a una actividad común, como pueden ser juegos o deportes. Asimismo, sólo un 39% se siente popular entre sus compañeros y más del 43% considera que no tiene buena suerte.

Sumando y restando los resultados de los 60 ítemes en que fueron consultados los casi mil jóvenes, se concluye que hay una baja autoestima, la que puede estar explicando el bajo rendimiento académico de los escolares.

Además, el hecho de tener un mal concepto de sí mismo en lo intelectual, el no atreverse a tomar la iniciativa, no considerarse líder entre los suyos, son elementos que van en contra de la imagen del modelo ideal que todo adolescente aspira a tener. Esta distancia entre cómo un adolescente se valora y cómo le gustaría ser, produce ansiedad. Lo que, según los especialistas, puede llevar a empeorar el concepto que tienen de sí mismos.

BUSCANDO SOLUCIONES
La familia y la sociedad son elementos decisivos en definir el concepto que cada uno tiene de sí mismo. Y esto es de gran relevancia en el proceso de aprendizaje, por lo cual es fundamental promover en los estudiantes una autoimagen positiva

Para Gorostegui, esto es algo que no puede manejar solamente el colegio. "Es importante que se involucren la familia y la sociedad. Es fundamental que existan reglas del juego claras, en que se conozcan las consecuencias de las acciones que los jóvenes realizan. De esta manera podrán mejorar su rendimiento", afirma.

Chile versus Estados Unidos
El trabajo de las psicólogas María Elena Gorostegui y Anneliese Dörr comparó la población adolescente entrevistada en Santiago con una muestra de estudiantes estadounidenses, a los que se había aplicado los mismos 60 ítemes usados en Chile. En conducta, los escolares de EE.UU. se evalúan mejor. Y si bien en apariencia física se valoran menos que los chilenos, en presentarse voluntario a los trabajos, o sea exponerse ante los demás, los superan en más de 30 puntos. Asimismo, los estadounidenses superan en casi 20 puntos a los chilenos en liderazgo, además de sentirse más populares, más aceptados y más conocidos entre sus compañeros.
Todo indica que los escolares en EE.UU. gozan de una mejor autoestima, lo que va de la mano del mejor estatus y reconocimiento que dicen tener en el colegio.

POR SEBASTIÁN URBINA SOTO

El efecto de televisión en exceso en los niños

Ver mucha televisión afecta a los niños a largo plazo

Martes 4 de Mayo de 2010
DPA
Montreal/Nueva York.- Quien quiera educar niños activos sin sobrepeso ni problemas escolares debería alejarlos de la televisión, sobre todo en los primeros años de vida, según un estudio a largo plazo en Quebec, Canadá, que muestra que demasiado consumo de televisión en edades tempranas deja huellas duraderas.

Los niños que pasaban más de dos horas por día frente a la pantalla a tenían a los diez años muy poca movilidad, eran más pasivos en clase, padecían dificultades especialmente en matemática y eran más gordos. El estudio aparece en la publicación especializada estadounidense "Archives of Pediatric & Adolescent Medicine" (tomo 164, página 425).

"La primera niñez es un tiempo decisivo para el desarrollo del cerebro y el surgimiento de la conducta", explicó la autora responsable, Linda S. Pagani, profesora de la Universidad de Montreal.

Junto a colegas del centro de investigación de la clínica universitaria Sainte Justine así como de la universidad estadounidense de Michigan, Pagani siguió el desarrollo de 1.314 niños que participaron en la investigación de largo plazo en Quebec.

Para ello se valieron de los diarios personales de los padres acerca del consumo televisivo de sus hijos entre los 29 y los 53 meses de vida (dos años y medio a cuatro años y medio).

Cuando los niños alcanzaron los 10 años, los investigadores pidieron a sus maestros un informe sobre su comportamiento y rendimiento en la escuela.

Los alumnos que entre los dos y los cuatro año veían más de dos horas de televisión por día, participaban en clase un 7 por ciento menos en promedio y estaban retrasados en matemáticas en comparación con sus compañeros.

En particular llamó la atención que los niños que miraban mucha televisión tenían más problemas con sus compañeros y eran con más frecuencia burlados, rechazados e incluso agredidos. En los fines de semana eran 13 por ciento menos activos y realizaban en total un nueve por ciento menos deporte.

Además se alimentaban un 10 por ciento más entre las comidas y pesaban, ya a los 10 años, un cinco por ciento más.