COACHINGNANDO....una experiencia fusión de cocina y coaching

Coachingnando es un espacio distinto para tratar soluciones a desafíos y/o  problemas dentro de las organizaciones.


Es por un lado, una invitación a introducirse en el mundo de los sabores y la conversación.

Empezamos dejando de lado las preocupaciones de nuestra vida laboral y nos preparamos para cocinar una receta para degustar.


Nos divertimos compartiendo la experiencia con nuestro y otros equipos de trabajo.


Conversamos nuestras inquietudes y nos disponemos para poder en conjunto desarrollar una Receta para el Éxito.

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¿Es posible alcanzar el 100% de eficiencia o más en el desempeño de un trabajador?

35 años de experiencia en ambientes productivos nacionales y multinacionales, me permite comparar, evaluar y proponer soluciones a prácticas que normalmente ponen la atención en el aspecto de las remuneraciones y poco en la productividad produciéndose un desequilibrio que normalmente termina con una producción con un costo de mano de obra excesiva y por otro lado con jornadas extendidas de trabajo que genera problemas diversos que pasan de la calidad hasta molestia en los operarios por el exceso de tiempo trabajado.

La primera pregunta que hacemos ¿perdió un buen operario y ganó un mal supervisor?, ya que la verdad que el criterio para elegir un supervisor (no existen entidades formadoras de mandos medios) es tomar a un buen y responsable operario a quién como reconocimiento a estas características lo subimos a la categoría de supervisor.

Casi el 100% de las veces me ha tocado observar que con este supervisor (antes excelente operario), nadie se tomó el trabajo de explicarle como se realiza un costo, como se administra personal y se manejan conflictos, como se balancean líneas de producción, como se determina un layout, etc.

A poco andar este buen operario sin recursos entregados por la empresa empieza a ser cuestionado por sus pares que no aprecian en el un plus respecto de ellos y también por la administración que no ve cambios en los resultados con este nuevo supervisor. Luego lo primero es preparar a los supervisores y para ello hemos realizado con éxito cientos de experiencias en nuestro curso "Desarrollando Supervisores Profesionales", (¿ porque perdiste un buen operario y ganaste un mal supervisor?)

Teniendo este primer paso resuelto podemos volver a nuestros operarios.
En todos las empresas se encuentran operarios/as sobresalientes. Donde se mide la eficiencia en base a tiempos de fabricación, éstas rebasan, a veces por mucho, el 100%. ¿Es esto posible? ¿No será que hay un error de cálculo en el tiempo de la operación?. Nuestro equipo de ingenieros industriales y analistas de procesos han logrado aumentos impensados en la eficiencia y productividad en los últimos 20 años.
La eficiencia es el porcentaje de aprovechamiento del tiempo de una jornada de trabajo. Es el tiempo entregado (la cantidad de operaciones de determinado tiempo) vs. el tiempo de la jornada x 100. Esta definición nos da dos indicadores. Primero acerca de los tiempos de fabricación y segundo, sobre el tiempo trabajado al día. Y el mejor operario/a toma ventaja de los dos, porque como se dice comúnmente, ella tiene sus “mañas” y ha aprendido a aprovechar su principal recurso al máximo, que es el tiempo. Veamos las principales opciones de “El mejor operario/a” que, de por sí es eficiente. El le gana tiempo al tiempo…


Usando inteligentemente las tolerancias o suplementos
Un tiempo estándar (sam) está compuesto de un tiempo de fabricación a un ritmo tipo del 100%, para un determinado método de fabricación, más dos suplementos: el primero llamado “Personal y de fatiga”, y el segundo denominado “Demora de máquina”. El suplemento “Personal y fatiga” otorga un tiempo al trabajador por razones fisiológicas y otros motivos similares y en general es de 7.5%, siendo la confección una industria ligera.
¿Qué hace “el mejor operario/a”? El toma poca agua y lo hace de una botella que tiene a la mano. El va lo menos posible al baño y si lo hace, procura hacerlo a fuera del horario o durante alguna interrupción del trabajo y no va acompañada. El no platica porque está concentrada en su trabajo. El tiene 90 minutos al día de tolerancia que, bien administrados, pueden convertirse en tiempo de producción por una gran parte de dicha tolerancia.
Aprovechando las tolerancias de calidad:
“El mejor operario/a” utiliza por ejemplo, la tolerancia permitida de la cantidad de puntadas por pulgada a su favor. Si la especificación dice 10 puntadas por pulgada, ± 1, ella cose con 9 puntadas por pulgada. Pasar de 10 a 9 puntadas, reduce el “tiempo máquina” de 10% y a su vez el tiempo estándar de aproximadamente un 5%. Por lo demás, el conoce los criterios de calidad y los respeta, con tal de no tener composturas. Esto incluye ciertas mejoras “light” al método de su operación, como la distribución de sus piezas por ejemplo.
Teniendo cuidado de su máquina:
“El mejor operario/a” cuida su máquina porque sabe que cualquier paro le hace perder tiempo. Cuando nota que su máquina esta empezando a fallar, le habla al mecánico para que éste la componga durante el tiempo de la comida, después de la jornada o bien el sábado. Ella sabe ajustar su máquina perfectamente y es capaz de hacer algunos arreglos ella misma y para ello tiene su juego de herramientas básicas personales.
Beneficiándose de una atención especial por parte del supervisor y de su ayudante:
El presiona a su supervisor o a su ayudante para siempre tener trabajo suficiente y no es raro oírla gritar “¡trabajo!” a pleno cuello en el taller. Por si fuera poco, los supervisores la respetan demasiado y nunca le cambian de operación o lo hacen lo menos posible.
Trabajando más tiempo que sus compañeros:
Típicamente, “el mejor operario/a” empieza a trabajar antes del horario y termina de hacerlo después de él y esto por interés propio, sin que sean horas extras. Sumando una hora de trabajo adicional al día durante la semana, representa un incremento de más de 10% de tiempo de producción y, consecuentemente, de eficiencia.
Si hay suficiente trabajo y el tiene disponibilidad para ello, sin tener una habilidad extraordinaria, posee la opción de convertirse en una de “los mejores operarios/as” y llegar a alcanzar o a rebasar el 120% de eficiencia, por el simple hecho de haber sabido aprovechar al máximo su tiempo.
Estos conceptos comunes demuestran que el 100% de eficiencia depende de muchos factores y no únicamente de la habilidad intrínseca del operario/a. Antes de afirmar que una eficiencia que rebasa el 100% está mal, valdría la pena observar el comportamiento del operario/a. Sin embargo, esto tiene sus límites y las eficiencias individuales por encima de 130% muy probablemente ocultan, ellas si, algún error de cálculo en el tiempo estándar.
Vale la pena preguntarse: ¿Por qué no invitar a todas las demás operarios/as a convertirse en “El mejor operario/a”, si todo el mundo se ve beneficiado?, si simplemente se trata de aprender a dejar de desperdiciar nuestro principal recurso no renovable.
El mejor equipo.
Los equipos integrados son capaces de impulsar su eficiencia de manera muy importante porque crean una sinergia que les permite una alta coordinación y un uso óptimo del tiempo y de todos sus demás recursos. El interés en común es muy poderoso una vez activado, ante todo porque todos y cada uno de los cerebros del equipo trabaja en pro de un mismo fin y es, literalmente hablando, la mejora continúa en acción.

La pregunta ahora es: Y, si formáramos un equipo con “Los mejores operarios/as” únicamente, ¿tendríamos el mejor equipo? y en este caso, ¿podríamos sumar los beneficios de la alta eficiencia individual a la de la sinergia del grupo? y ¿cuánto podría ser su máxima eficiencia, potencialmente hablando? ¿Dónde quedaría el 100%? Esto será, por razones de espacio, un tema que tendremos que tratar en un fututo próximo.
Si requieres asesoría en este tema, contacta al autor , son muchas las empresas que han experimentado este beneficio de aumento de productividad.

8 reglas simples para casarse con mi hija

Tener una hija adolescente es un poco como vivir en medio de una película de zombies. Habrá un golpe en la puerta, y cuando la abras, encontrarás allí un hombre hediondo, con cara de flojo y ropa extremadamente ceñida y que desea llevarse a tu hija a una cita. Cuando ella aparece de donde ha estado empastándose en su maquillaje, él la va a contemplar con ese apetito de zombies en sus ojos.




Tu impulso natural es la de deshacerte de este, pero hacerlo no mejora las cosas: Hay otros mas ahí fuera, todo un ejército de zombies, arrastrándose y gimiendo hacia tu casa.



Y lo que es realmente desalentador es que esta es sólo la primera escaramuza. A medida que pasa el tiempo, los zombies vuelven más astutos. Ellos aprenden cómo penetrar tus defensas, ofreciéndote ayudar en la casa, desarmándote con su deseo aparente de respetarte. Y entonces de repente, uno de ellos quiere casarse con tu hija, y te das cuenta de que nos confiamos en una falsa sensación de seguridad.



Antes de que esto te suceda a tí, te sugiero que publiques estas 8 simples reglas en tu puerta, para que todos los zombies la lean y consideren.



Regla N º 1: Si te olvidaste pedir mi permiso antes de proponérselo a mi hija, no te preocupes. Tú me lo puedes arreglar asegurándote de que tu boda será hermosa y con una mujer diferente.



Regla N º 2: Hay muchos, muchos hombres de tú edad en este mundo, pero sólo hay una mujer que es mi hija. Ella es única. Tú, por otra parte, puedes ser sustituido en cualquier momento.



Regla N º 3: Ha sido mi trabajo toda mi vida para a mi hija feliz. Ahora será tú trabajo. Mi trabajo será asegurarme de que hagas tu trabajo. Y no creas que sólo porque mi hija te ha elegido a ti significa que tú alcanzas mis estándares de lo que es bueno para ella. No he tomado una decisión todavía, y será para ti un período de evaluación conocido como "para siempre".



Regla Nº 4: Tú te estarás preguntando cómo dirigirte a mí: "Papá"? "Bruce"? "Señor Cameron"? Vamos a ponerle fin a la incomodidad. Por el momento, te sugiero que te quedes con "señor". Algunas frases de ejemplo para ayudarte a que te acostumbres a este término: "¿Puedo lavar su auto hoy día, señor?" "¿Hay algún trabajo que puedo hacer en la casa mientras usted ve el futbol, señor?" "¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su vida, señor?"



Regla N º 5: Llámame anticuado, pero creo que cualquier hombre que quiera casarse con mi hija debe tener un buen trabajo y una carrera exitosa. No estoy diciendo que tú necesitas ser la única fuente de ingresos, pero estoy diciendo que si tú no cuidas de mi hija, yo me ocuparé de ti.





Regla N º 6: Tú no tienes un contrato legal con mi hija - ella puede romper el compromiso si quiere y no hay nada que puedas hacer al respecto, excepto cambiar tu nombre y salir del país. Lo mismo vale para ti: No quiero que te cases con mi hija si realmente no sientes que eres el hombre adecuado para ella, ni, si lo hechas a perder, querría que te casaras con nadie más. Alguna vez.



Regla N º 7: Es posible que tú, en un episodio muy masculino de pánico de última hora, decides que necesitas sembrar alguna semilla loca, justo antes de la boda. Vamos a definir nuestros roles: Si tú eres el sembrador, yo seré tu segador.



Regla N º 8: Los votos que tomarás te comprometen a ser fiel a mi hija " 'hasta que la muerte los separe". Date por advertido, si rompes tus votos, inmediatamente ejercitaré la segunda parte del contrato.



Por Bruce Cameron, www.wbrucecameron.com.

Traducido: Julio Vogel