Humberto Maturana: El bien- estar personal o el bienestar ético

Cuando nos detenemos a reflexionar dentro del acelerado ritmo del día a día en el que estamos inmersos, en este vivir cultural en el cual nos enfrentamos a exigencias, competición y responsabilidades, – como así también a grandes satisfacciones y alegrías entre muchos otros sentíres positivos – podemos darnos cuenta de que la reflexión aparece en los momentos en que sentimos que vivimos un cierto grado de mal-estar que nos lleva inevitablemente a detenernos y preguntarnos sobre aquello que estamos viviendo.
Esto no es extraño ni nuevo. Los seres humanos hacemos esto. Algo no nos gusta y nos preguntamos acerca de ello; ¿Por qué me molesta tanto lo que dice mi hermano(a)? ¿Por qué no soy capaz de dejar de fumar cigarrillos? ¿Por qué me peleo tanto con mi pareja?

Y, ¿qué nos revela esto? A nuestro parecer en la Escuela Matríztica de Santiago, esto nos revela la naturaleza básica del ser humano, la cual radica en nuestra condición fundamental como seres amorosos que nos lleva a orientarnos siempre e inevitablemente a través de la reflexión hacia la búsqueda del bien-estar en nuestro vivir cotidiano. Claro está, que muchos dirán; pero bueno, grandes dictadores también reflexionaban y a través de la historia ellos no le han traído mucho bien-estar a la humanidad. Es aquí donde yace un elemento fundamental en la generación de bien-estar. La conciencia ética de las consecuencias que mi bien-estar le trae a aquellos que me rodean.

De esta forma, podemos observar que el bien-estar no pasa tan sólo por aquello que a uno le produce placer, sino que también por el hecho de que las acciones o decisiones que uno tome en la búsqueda del propio bien-estar no traigan consecuencias negativas a quienes me rodean.

Es aquí dónde podemos comprender y observar la naturaleza sistémica que tiene el bien-estar. Somos parte de una cultura, de una familia, de una escuela, una empresa, … Por lo tanto, las decisiones que uno tome afectan al sistema dentro del cual uno se encuentra inmerso en el momento de tomarla. Así, por ejemplo, si reflexionamos podemos encontrar varios elementos de gran importancia al momento de preguntarnos por el bien-estar en nuestro vivir cotidiano, y muchas veces ni siquiera nos damos el tiempo de reflexionar acerca de nuestro propio bien-estar.

En esta línea reflexiva, la generación y conservación de un bien-estar ético en nuestro vivir, encuentra sus raíces en un proceso reflexivo que implica inevitablemente tres focos reflexivos fundamentales: la comprensión de la naturaleza del mal-estar que nos invita a reflexionar acerca de la búsqueda de bien-estar, la naturaleza sistémica del bien-estar que busco y las consecuencias éticas que dicha búsqueda trae a nuestro convivir.

En base a las reflexiones expuestas, nos gustaría dejar abierta la invitación a que ustedes comenten y traigan también a la conversación los procesos que viven en la búsqueda de bien-estar, ya que como todos somos personas particulares, no existe una receta única a través de la cual podemos encontrar en dicho espacio de bien-estar, pero sí podemos traer a la mano reflexiones y abstracciones fundamentales de los procesos que orientan nuestro vivir hacia dicho caminar en el bien-estar. Si no lo hacemos es posible que nos encontremos espontáneamente en el bien-estar, o no.

Por Humberto Maturana, biólogo, cofundador de la Escuela Matriztica

4 comentarios:

  1. Brillante como siempre Humberto Maturana, gracias al blog por el aporte.

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